El suelo es también un medio físico para el desarrollo de infraestructuras –viviendas, edificios industriales, carreteras, áreas de recreo, áreas de deposición de residuos-. Las características físicas, químicas y mecánicas del suelo condicionan en gran medida la viabilidad técnica y económica de estas infraestructuras.
Las áreas edificadas cubren alrededor del 5% del área total del territorio de esta Comunidad Autónoma frente a un 2% en Europa. La accidentada orografía vasca ha dado lugar a que la mayor parte de la población se concentre en unos pocos núcleos urbanos, con altas densidades de población.
Las instalaciones industriales han ocupado, tradicionalmente, gran parte del territorio. En muchos casos se encontraban ubicadas en las propias ciudades, o quizá sería más correcto decir que las ciudades crecieron en torno a las grandes industrias. El sellado de la superficie junto a su compactación derivados de la creciente urbanización provocan una reducción de la cantidad de oxígeno disponible en los suelos y por lo tanto de la actividad biológica de los mismos.
|